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Guía del duplicado de llaves: tipos de llaves, llaves protegidas y dónde copiarlas con garantías

No todas las llaves se copian igual. Te explicamos qué tipos existen, cuándo una máquina automática es suficiente y cuándo necesitas un cerrajero acreditado.

Hacer una copia de llave parece un trámite sencillo, pero el resultado depende mucho del tipo de llave que tengas en la mano. Una copia barata de una llave sencilla puede salir bien en cualquier máquina automática; en cambio, una llave de seguridad mal duplicada puede no entrar, atascar el bombín o copiarse sin tu permiso. Esta guía repasa los tipos de llave más comunes y dónde conviene copiar cada uno con garantías.

Tipos de llaves más habituales

Antes de buscar dónde copiarla, conviene reconocer qué llave tienes:

  • Llave de serreta: la clásica, con un dentado en forma de sierra en uno o ambos lados. Es la más extendida y la más fácil de duplicar.
  • Llave de puntos o de gorja/leva: presenta perforaciones o muescas en su superficie en lugar de un dentado lateral. Suele asociarse a cilindros de mayor seguridad y requiere máquinas y fresas específicas.
  • Llave de pomo, de paletón o de armario: modelos sencillos para muebles, buzones o candados, fáciles de reproducir.
  • Llaves de seguridad o protegidas: incorporan elementos patentados y a menudo una tarjeta de propiedad. Solo se pueden copiar acreditando la titularidad.

Máquina automática frente a cerrajero

Las máquinas de duplicado automáticas, cada vez más presentes en grandes superficies, son una buena opción para llaves planas y de serreta de uso corriente: leen el perfil, reproducen el dentado y entregan la copia en pocos minutos. Para esos casos cotidianos resultan rápidas y cómodas.

Sin embargo, el cerrajero sigue siendo necesario cuando la llave es de puntos, de un perfil poco común o de seguridad. El profesional dispone de las fresas adecuadas, ajusta la copia a mano si hace falta y comprueba que la llave entra y gira correctamente, algo que reduce el riesgo de que la copia dañe el bombín. Ante cualquier duda sobre el tipo de llave, acudir a un cerrajero ahorra problemas.

Llaves de seguridad y tarjeta de propiedad

Muchos cilindros de seguridad emplean llaves con un diseño patentado. Su gran ventaja es que no se pueden duplicar libremente: para hacer una copia hay que presentar una tarjeta de propiedad (un documento o código que acredita que eres el titular) en un punto autorizado por el fabricante. Esto evita que alguien copie tu llave a tus espaldas. Si compras una cerradura de este tipo, guarda la tarjeta en lugar seguro: sin ella, conseguir copias adicionales será más complicado y caro.

Mandos de garaje y llaves de coche

El concepto de duplicado va más allá de la llave metálica:

  • Mandos de garaje: funcionan por radiofrecuencia. Los de código fijo son fáciles de copiar, pero también más vulnerables; los de código evolutivo (rolling code) son más seguros y su duplicado requiere sincronizar el mando con el receptor.
  • Llaves de coche con transponder: incorporan un chip que dialoga con la centralita del vehículo. No basta con copiar el dentado: hay que programar el chip, una tarea para profesionales con el equipo adecuado.

Consejos para copiar con garantías

Para que el duplicado salga bien, parte siempre de una llave original en buen estado (copiar una copia degrada la precisión), prueba la nueva llave en la cerradura antes de irte, conserva la tarjeta de propiedad de las llaves de seguridad y desconfía de quien ofrezca duplicar una llave marcada como "prohibida su reproducción". Un duplicado bien hecho es barato; uno mal hecho puede acabar costándote el cambio del bombín.

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